Salvados incumple el código deontológico del periodista

Dicen que no hay peor mentira que una verdad a medias y en el programa de Salvados del pasado domingo, 7 de abril, las cifras y comentarios fueron basados en informaciones carentes de profundidad y contraste pero no cortos en alcance; pues el hashtag de #sobremedicados incendió twitter cristalizando opiniones y comentarios hacia la idea más simplificada de lo que había dejado entrever este espacio televisivo.

Tal como diría Elisabeth Noelle-Neumann, allá por el año 1977, la teoría de la espiral del silencio parte del hecho de que por el miedo al aislamiento, las personas prefieren identificar las ideas mayoritarias y después conformar la suya, no siendo muy dispar a la general. En este proceso la principal fuente de información son los medios de comunicación. Ellos definen el clima de opinión sobre los asuntos a tratar. Justo lo que ahora podríamos haber presenciado con este espiral de tuits relacionados con la industria farmacéutica, el Sistema Nacional de Salud, los médicos y los visitadores médicos.Évole en Salvados

Muchos de los que ese día vieron el programa, y que pertenecieron al 14,9% de share que sacó ‘Sobremedicados’, siguieron muy de cerca twitter y los comentarios que se vertían a través del homónimo hashtag del programa. Pero, todos ellos, sin excepción, no se molestaron en digerir esa información que habían recibido, no se pararon en comprobar la relevancia y la relatividad de unos datos que analizados con posterioridad, no fueron muy acertados. Los que en ese instante rápido hicieron juicios de valor e incluso éticos, sufrieron la tan conocida Infoxicación de Alfons Cornella.

Y es que así como el presente texto y otros análisis de medios de comunicación como El Global, han sido escritos una semana después, una gran masa de población optó por no hacer trabajar a su espíritu crítico. Hay que recordar el escepticismo de David Hume señores, un aspecto de las ideas e impresiones muy ligadas a las percepciones. Y aquí añado, que tiene que ser una percepción movida por cada persona, no por el 4º poder de Edmund Burke.

–          Responsabilidad como espectador:

La ignorancia afirma o niega rotundamente dijo Voltaire y a ello se agarra un programa de entretenimiento como lo es Salvados. Un espacio muy bien hecho porque cumple con su objetivo: entretener a la audiencia haciendo reflexiones a través del formato entrevista sobre temas más o menos actuales. El dispendio de ironía, de comentarios incendiarios y con un alto poder persuasivo, en gran parte por el juego de cámara y primeros planos, invaden el programa de Jordi Évole. Ahora bien, el espectador es quien tiene que tener la última palabra. Contrastar la información no sólo es responsabilidad del periodista, sino que también el televidente tiene que poner la misma en cuarentena.

–          Responsabilidad como periodista:

Salvados es un programa híbrido entre la crónica y el artículo de opinión que deja ver cada día más de cerca la postura de su autor: Jordi Évole. Aunque esto es arduamente lícito, aportar estadísticas y estudios omitiendo información relevante, no es de buen periodista.

La estadística “Relationship between physician and industry in Aragon” donde se demuestra que el 50% de los médicos han aceptado regalos de los laboratorios farmacéuticos es un estudio cuyo trabajo de campo data de 2008, pese a que Évole no lo menciona y sólo resalta que se hizo público en 2011, justo 1 año después de la publicación del Código Español de Buenas Prácticas de Promoción de Medicamentos y de Interrelación de la Industria Farmacéutica con los Profesionales Sanitarios, algo totalmente demagógico y falto de ética que incumple el artículo 13 del código deontológico del periodista:

Art. 13 El compromiso con la búsqueda de la verdad llevará siempre al periodista a informar sólo sobre hechos de los cuales conozca su origen, sin falsificar documentos ni omitir informaciones esenciales, así como a no publicar material informativo falso, engañoso o deformado.” En consecuencia:

    • Deberá fundamentar las informaciones que difunda, lo que incluye el deber que contrastar las fuentes y el de dar la oportunidad a la persona afectada de ofrecer su propia versión de los hechos. | Durante la entrevista con el Dircom de Farmaindustria, Évole, con sus preguntas cuyas respuestas se encorsetan en una encuesta cerrada, no deja opción a la explicación razonada y matizada.

Ejemplo: ¿Cuál sería la misión de un visitador médico: informar o vender

    •  Advertida la difusión de material falso, engañoso o deformado, estará obligado a corregir el error sufrido con toda rapidez y con el mismo despliegue tipográfico y/o audiovisual empleado para su difusión. Asimismo difundirá a través de su medio una disculpa cuando así proceda. | Omitir el año del estudio ha sido deformar la realidad y no, no se ha aclarado.

Puede que, José Ramón Laporte, Dr. de la Fundación Institut Català de Farmacologia le marcase un gol a Salvados con la encuesta, al no identificar bien la fecha y las características de la misma.

Además, durante los minutos que estuvo hablando con José Ramón Laporte, el presentador de Salvados incurrió en otros posibles errores que al parecer no se le tiene en cuenta:

  1. En el programa se habla de que: “En fármacos gastamos el 25% del presupuesto sanitario” à a juzgar esta otra información: «El porcentaje de gasto en medicamentos sobre el total ha bajado ocho puntos desde 2002, al pasar de suponer el 23,31% a sólo un 15,48%»
  2. “Un médico puede elegir entre 15.000 medicamentos diferentes, pero no puede gestionar el conocimiento ni de mil” à a valorar esta otra información: según datos del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos hay unos 6.400 medicamentos autorizados, los 15.000 medicamentos aquí se refiere a presentaciones.

–        Responsabilidad como Dircom/RR.PP:

Cuando recibes el mail o la llamada de Salvados para entrevistarte y recoger el punto de vista de Farmaindustria en cuanto a la sobremedicación de la población, no debes menospreciar ese día y debes prepararte mínimamente documentos y datos que aporten más que una cara de incredulidad y de desafío como la que transmitió Julián Zabala, director de comunicación de Farmaindustria. Parece mentira que todavía se caiga en socavar el peso e influencia que tienen los medios audiovisuales. Pobre en sus respuestas y con gestos poco convincentes hizo que en conjunto, todo lo que Zabala dijese, no fuese para nada creíble.

Por poco que hayas visto el programa, sabes que Salvados te va a venir con una serie de artículos que recogen datos puntuales sobre el “gasto en medicamentos” porque si no, a qué vienen sino es para coger de ti algo que les dé fuerza cuando te tengan entre la espada y la pared y la percepción sea: “éste no sabe ni qué decir” o mejor: “quien calla otorga”.

Aunque Zabala, premio al mejor dircom en 2005, tuvo diversos errores durante la entrevista, pudo contestar mucho mejor a ciertas preguntas “malintencionadas” del presentador, tuvo la ocasión de quedar más convincente dando la vuelta a la reflexión intencionada de Évole cuando le preguntó sobre la “simpatía” de un médico hacia un determinado producto después de haber asistido a un congreso.

A esto el director de comunicación le contestó: “Yo prefiero pensar que el médico tiene ética y que saben lo que hacen”, dejando atrás la posición de su sector el laboratorio farmacéutico. Julián no estaba allí para hablar de los médicos, era el momento de dar la cara por los laboratorios y ofrecer otra visión de los hechos. Tendría que haber valorado el apartado 3.1. de El Código de Buenas Prácticas de Promoción de Medicamentos de Farmaindustria, donde se expone que «la información sobre los medicamentos debe ser precisa, equilibrada, honesta y objetiva, y ser lo suficientemente completa para permitir al destinatario juzgar por sí mismo el valor terapéutico del medicamento» y para ello, los congresos son necesarios y si los tuviera que sufragar la administración, quizás el gasto en sanidad sería todavía mayor.

Si hubiera entonado el “fer-ho bé i fer-ho saber”, el dircom hubiera hecho que el espectador se diese cuenta que sin estos congresos, el médico tendría muy pocas ocasiones de conocer nada nuevo en cuanto a medicamentos y no habría ningún tipo de actualización sobre las nuevas soluciones para enfermedades varias. Si es el laboratorio quien paga y organiza estos congresos, ¿qué de malo hay? Es evidente que cuando forma e informa también presenta su producto, pues esto es parte del marketing dentro del evento de RR.PP. Si no se quita el hierro de asuntos como este, y no se quitó entonces, sólo haces más que provocar que todo se vea más manipulado y diabólico.

Salvados encendió la cerilla y el fuego se hizo entre los 140 caracteres. Y aunque nunca hay que poner la mano por la totalidad de los miembros de cualquier grupo profesional como los médicos,  tampoco hay que quedarse con que todo responde a tejemanejes de la industria farmacéutica y sanidad. Y que lo único que intentan es sacar más tajada o ahorrarse algo. Si no, nadie está exento de esto, más que nada, porque el propio programa de Salvados en 2012 también quiso contratar a un becario de la Universidad Pompeu Fabra para trabajar de manera gratis en el departamento de redacción y guión del programa de La Sexta.

¡Ah! Bueno, ¿era eso? ¿o me quedé sólo en la idea simplista? No sé…, si no miro el comunicado que ellos enviaron y contrasto información, no me queda claro y me fio sólo de mi compañero de promoción E. R.

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